Arte y Literatura \ CRITICAS


Liniers y los espermatoseudos


 

 A pesar de lo contrario la mugre gusta, lo feo atrae y la trampa del virtuosismo ha caído  (¡Gracias siglo xx! ) lejos del ojo del espectador . Pero si algo atrajo a éste, más que el arte, es el deseo de ser artista. A través  de los tiempos muchos han vencido tal ideal, sin dejar de contemplar como público las verdaderas obras.

Asimismo, parafraseando a Rodin, antes de ser artista hay que ser espectador. No, no. Hay que poseer ambas virtudes al mismo tiempo. Donde quedaría la trabajada soberbia, lo perecedero, la sorpresa, David y Goliat. No pisamos nuestra sombra para nada.

Tomemos el caso del habilidoso Liniers, admirando por otros coetáneos. No me sorprende que se autorretrate como un conejo. ¿Cuántos Liniercitos” ven por día? Insepultos, pululan impresos a semejanza de muertos vivientes pidiendo cerebros. Algunos dibujan con una delicadeza vacía, como acariciados por la mano de un maniquí. Otros construyen meritos a fuerza de tajos atractivos pero los textos …  Y están los pocos, el puñado de siempre, aquellos que piensan y empiezan a infiltrarse bajo los párpados soldados, respirando el oxigeno que se halla en la libertad risueña, desbravada para mi gusto, de Liniers.

Este autor de autores (yo lo asemejo mucho a García Ferré, en otra oportunidad explicaré el porqué) merece más de una critica profunda, una autopsia, para descifrar esa corriente constante de personajes, que incluso a llegado con desaparecidos en la misma tira. A mi me parecen tenebrosos. La paleta que utiliza en general no ayuda a quitarme esa idea.

De chico mi madre tapaba con una manta la jaula del canario para qué pudiese dormir en la mayor oscuridad. Siempre imaginé que la pequeña ave provechaba para hincharse inhalando todo el aire existente y así romper los barrotes y libertarse.

Que pasará cuando se cierra un libro de Liniers, las cosas que dirán esos juguetes graficos si ante la concurrencia apenas esbozan un remate e insinúan una aventura que no enseñaran. Hasta el sueño nos despierta antes de aburrirnos. Ellos no y tampoco les importa. Quizás  ahí este la clave: la espera de que pase una anécdota memorable.

Esa espera, esos vacios son tan importantes como el dibujar.

Además otra herramienta con lo que trabaja Linieres son con los estados de ánimo, propios y ajenos. ¿Cuáles? Habrá que preguntárselo a él o a un grafólogo.

Los Liniercitos” son una raza grosera y felina. Yo dibujo. ¿Quién dice que no formo parte de la misma?      

                                                                                                                                                     PEDACHE


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