Teatro \ CRITICAS


CRITICA: RODANDO


 

Rodando es un extraño pero feliz monólogo escrito por Alejandro Acobino y Germán Rodríguez, actuado por este último y dirigido por el primero. Ya va por su tercer año. Y al verlo, descubrirlo, no es extraño develar el por qué: precisión, calidad, riesgo.
El argumento es caprichoso. En realidad no hay argumento. Alguien relata hechos imaginarios que lo rozan a veces. La imagen rectora es sin dudas la de la mamushka: un hombre paralítico rueda en su silla, mientras rueda imagnariamente un filme sobre Teo que, rodando sobre su auto, rueda a su vez un filme sobre Mina, una chica que a su tiempo, rueda en su bicicleta.
Esta es una propuesta inteligente, en la que se ve un conocimiento grande del idioma teatral y cinematrográfico (aunque este lenguaje sólo existe a través de palabras), por qué no. Resiste la obra por la convicción del actor, el leve ingenio del texto y por lo nuevo de la propuesta. Una elección errónea de cualquiera de estas partes hubiesen logrado incompletitud y echado por la borda todo. Pero el talento de los hacedores pergeña un hecho artístico difícil de olvidar.
 
Reynaldo Vieytes

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