Nicolás Pérez Costa, un insistente autor y director de musicales, se combina con Nacho Medina, compositor, y generan “Desilusiones, de putas y payasos” con un resultado irregular. Un despliegue considerable, desaprovechado.
El argumento es de lo más disparatado y pobre que se ha conocido: un circo, al que no visita un espectador desde hace años, espera uno para realizar su última función. El problema no es la falta de ideas, sino que todo no es más que una sucesión de situaciones reiterativas y sin desarrollar, de personajes que dicen lo que les pasa y nunca se modifican si no es abruptamente. La historia no avanza jamás; solamente hay giros que llevan la paupérrima trama hacia cualquier lado, menos hacia el del interés. Todo esto condimentado por los diálogos más obvios y vacíos que alguna vez albergó el teatro musical argentino del off, lo cual es bastante decir.
Tal vez su mérito radique en el agregado de coreografías acrobáticas, actualmente de moda, y en la producción musical. La factura técnica es buena, pero el contenido, la esencia de este espectáculo, que pretendió apuntar hacia la nostalgia y el sentimiento, lo hace, con pulso de francotirador, al olvido.
Todos los martes
21:30 horas.
Teatro El Cubo.
Reynaldo Vieytes